Carrian es la gourmet detrás de Sweet Basil, el blog de comida. Sweet Basil es sobre llevar a todo mundo a la cocina, donde la buena comida es alcanzable y donde los amigos y familia pueden construir relaciones sanas y felices. Carrian escribe en Sweet Basil desde hace tres años y es una esposa y madre de dos niñas. Carrian disfruta ocupar su tiempo en conocer nuevos lugares, visitar nuevos restaurantes y relajarse con su familia.

image

Cada día aprendo a apreciar a la gente a mi alrededor antes de que ya no estén. Sólo tengo 28 años y he perdido algunos amigos y familiares, la mayoría se han ido antes de tiempo y de improviso. Tengo el remordimiento de que no pasé suficiente tiempo para conocerlos bien, lo que les gustaba, lo que los hacía ser lo que eran y cómo era su vida antes de conocernos.

Hace algunos años, mi abuela escribió un libro corto sobre su vida para todos sus nietos. Atesoro ese libro más que cualquier otra posesión. En el libro, ella cuenta su vida, cómo creció, y cómo llegó a ser lo que es ahora. Una historia trata sobre cómo envolvió laxante en una envoltura de chocolate y se la dio a un compañero de clase que no dejaba de molestarla. Se lo dio en la escuela, y luego lo vio sufrir con un sentimiento de satisfacción / culpa.

Esta historia y otras más se encuentran en el libro, pero las que más me gustan son las referentes a cómo conoció al abuelo, su boda y su servicio en la guerra, sus miedos, alegrías y ataques al corazón.

Ese libro me ha hecho pensar mucho sobre cómo pasar nuestras historias. La historia familiar es una parte importante de la vida que en general olvidamos hasta que la persona se va y ya es muy tarde.

Mi familia ha comenzado a utilizar SkyDrive para contar nuestra propia historia. Cada miembro tiene un documento de Word en la carpeta “Historia de la familia Feik”. De vez en cuando, podemos ingresar y escribir nuestras memorias. Es muy sencillo de configurar:

  1. Regístrate en skydrive.live.com con tu Windows Live ID
  2. Da clic en “Crear carpeta”
  3. Da clic en “Crear documento de Word”
  4. Etiqueta cada documento para los miembros de tu familia
  5. Da clic en “Compartir” y luego en “Obtener una liga”
  6. Comparte la liga con tu familia
  7. ¡Motívalos a que comiencen a escribir y compartir!

Algún día, tendremos un libro creado a partir de estos documentos para que cuente nuestra historia. Aprecio mucho las historias de mis padres. Sé que no estarán aquí por siempre, y de esta forma puedo leer historias y tener un mejor panorama de sus vidas, así como lo tendrán mis hijas cuando sean mayores.

Esto es lo primero que mi mamá escribió. Me encanta cómo escribe y me encanta leer sobre su vida en Idaho y cómo inició nuestra familia.

“Idaho es un buen lugar para que los niños crezcan. Hay muchos espacios abiertos y poder ir a donde tu imaginación te quiera llevar.

Nuestra casa estaba a las afueras. Tenía dos pisos. Había árboles para escalar, mucha sombra para soñar y un gran espacio vacío para jugar beisbol con los niños del vecindario.

En los calurosos días de verano, montaba en mi bicicleta hacia la librería y llevaba a casa montañas de libros para leer a la sombre de los manzanos, mientras acariciaba a nuestro pequeño gato. Hacíamos panqués de lodo en las cunetas y fabricábamos botes hechos de pepino, para después mandarlos a navegar por la cuneta a islas distantes.

Teníamos caballos y vacas, puercos y en ocasiones gallinas, patos e incluso pavos. En esa parte de la casa era donde ocurría la verdadera magia de la infancia.

Los pequeños animales derretían mi corazón y el dulce olor a pastura me atraía. Un pequeño riachuelo corría al final de uno de los potreros. Ahí era donde casi siempre estaban mis pies la mayoría de los días de verano.

Las ranas croaban en los pastos altos a lo largo del riachuelo. En la primavera, los botones de oro formaban una gruesa alfombra amarilla. Ahí fue donde enseñé a Ducky Lucky, mi pato huérfano, a nadar. Las vacas caminaban silenciosas alrededor mío y en las tardes ociosas se recostaban en el pasto para rumiar.

Me gustaba acostarme en el pasto y ver las nubes pasar, tomar el sol y escuchar los sonidos de las ranas y los pájaros a mi alrededor.

No sabía nada del ajetreado mundo que me rodeaba. Muy pronto y sin notarlo, sería parte de ese mundo, pero mientras tanto, estaba feliz de estar recostada en el pasto. Idaho es un buen lugar para que los niños crezcan”.

Así que díganme, ¿Cómo documentan y comparten las memorias de su familia?