Usuarios nos muestran cómo Skype ha cambiado sus vidas

El trabajo, la aventura, el amor, etc. Hay muchos motivos que hacen de Skype una herramienta de uso cotidiano. En ese uso diario encontramos historias personales que son emotivas, diferentes y divertidas y, lo más importante, que son posibles gracias a Skype. Hoy queremos compartir tres historias que nos han gustado mucho, agradecemos a los usuarios haberlas compartido con nosotros y esperamos que les gusten tanto como a nosotros.

Lo mejor de mi jubilación… ¡Descubrir Skype!

Cuando después de más de 40 años de vida profesional llega la jubilación, tu vida se hace cuesta arriba. No sabes qué hacer con tanto tiempo libre. A todo ello se une el hecho de que tus hijos se han independizado, viven en otras ciudades y han creado sus propias familias. Por eso, decidí tomar las riendas y hacer cosas que antes no podía: inscribirme otra vez en la universidad, hacer más deporte y, sobre todo, ponerme al día con Internet.

Mi primer gran descubrimiento fue Messenger. Gracias a este programa, podía estar en contacto con mis hijos que viven fuera, de una forma mucho más cercana que el frío teléfono. Las madres nos tranquilizamos más cuando vemos a nuestros hijos, aunque sea en una webcam. Pero sobre todo, ¡puedo ver cómo crecen día a día mis nietos! Sus primeros dientes, sus primeros pasos, la primera vez que me llaman “abuela”… No hay nada más emocionante.

Cuando me enteré que Messenger iba a desaparecer me asusté mucho. Sabía que iban a sustituirlo por otro programa, pero como llevo muy poco tiempo con las nuevas tecnologías pensé que tendría que empezar de nuevo. Hasta que probé Skype. ¡No tengo que cambiar mi usuario! Es muy fácil de usar y puedo hacer muchas más cosas. Mi próximo reto será aprender a utilizarlo en el móvil. ¡Podré ver a mis nietos sin tener que esperar a llegar a casa!

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Mi madre conoció a sus nietos por Skype

Utilizo Skype de manera habitual desde que me fui de Brasil hace ya casi 8 años y desde entonces forma parte de mi vida. Yo no soy una persona a la que le guste hablar mucho por teléfono, nunca ha sido mi fuerte. Por eso con Skype se me abrió un mundo de posibilidades, las videollamadas son más fáciles para mí, me dan espacio para poder compartir tiempo con mi familia sin necesidad de hablar de manera constante.

Hasta que nacieron mis hijos usaba Skype para chatear, hacer videollamadas, etc. Pero con el nacimiento de mis hijos, Skype ha pasado a formar parte de la familia y de la rutina de nuestra vida. Los domingos nos conectamos todos y compartimos la tarde juntos, mi hijo mayor puede ver dibujos y comentarlos con su abuela de Río y yo puedo atender a las mellizas mientras que hablo con mi madre. En verdad es una herramienta que nos permite convivir pese a la distancia.

Si tuviese que destacar un momento que haya marcado mi vida y que ha sido posible gracias a Skype fue cuando mi madre conoció a sus nietos, en especial a las mellizas que nacieron hace poco. Aunque a mi madre le hubiera encantado estar presente, ya nos habían avisado que era probable que fuese un parto prematuro con estancia en incubadora, así que decidimos organizarlo para que ella viniese cuando ya hubieran nacido las niñas. Por supuesto que no esperamos hasta su visita para que las conociera, se las presenté por Skype y fue un momento emocionante y muy personal.

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¡Un baby shower gracias a Skype!

Cuando estoy fuera de mi país, lo que más echo de menos es mi familia, los estupendos momentos que comparto con mis padres, hermanos, primos… Aunque soy mexicana y ahora vivo en México, pasé muchos años estudiando en España, donde conocí a mucha gente y viví experiencias maravillosas, aunque también me perdí acontecimientos importantes. Sin embargo, algunos de ellos sí pude compartirlos gracias a Skype, como por ejemplo, el baby shower de mi hermana.

El baby shower es una fiesta que suelen organizan los padres cuando se acerca el nacimiento de su hijo y en la que reciben regalos para el bebé. Es una tradición muy popular en Estados Unidos pero también aquí en México y por eso no quería perdérmela por nada en el mundo. Decidí coger mi portátil y, a través de videollamada, me uní a los más 20 de invitados a la fiesta.

Fue una las experiencias más divertidas de mi vida. Gracias a Skype pude ver la cara de ilusión de mi hermana cuando abría cada uno de los regalos para el bebé. ¡Incluido el mío! Además, pude participar en muchos de los juegos que organizaron y que son típicos de los baby shower, como las adivinanzas. Tampoco podía faltar por supuesto la ronda de tragos de tequila.

Después no pude estar presente en el nacimiento de mi sobrino, pero gracias a Skype pude participar en la fiesta que organizó mi familia para darle la bienvenida. Skype no sólo me permitió estar siempre en contacto con mis padres y hermanos durante los años que estuve en España, sino también vivir en primera persona momentos importantes para la familia.

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